El escaso ajuste fiscal en 2014 fue comprensible pero decepcionante. El desfase se ampliará en 2015 comprometiendo la senda de consolidación pactada

  • La leve desviación de 2014 no será fácil de compensar este año. Y los primeros datos de 2015 no son alentadores. El ajuste de las CCAA es insuficiente y el Estado y la SS no han mejorado frente al cierre de año.
  • Pese al mayor dinamismo de la economía, el año electoral está pesando. Cabe esperar un déficit del 4,5% del PIB, tres décimas superior al comprometido, que se trasladará hacia adelante, comprometiendo la senda de consolidación sin medidas adicionales.
  • El ajuste fiscal estructural fue insuficiente en 2014 y lo seguirá siendo estos años.

El cuadro macro del PE es ligeramente optimista, sobre todo en 2017 y 2018

  • Los supuestos subyacentes son razonables, pero no exentos de riesgo. En concreto, la leve y sostenida caída de los tipos a largo es particularmente incierta.
  • Según el PE, la intensa recuperación cíclica dará lugar a un crecimiento boyante y estable, sin desequilibrios exteriores y avances del mercado laboral en “cantidades” y no en “precios”. Este escenario es demasiado optimista.
  • La demanda externa podría drenar una cierta fuerza al crecimiento y golpear el superávit externo, la contención del consumo público es improbable y la reactivación salarial puede conllevar efectos adversos en la productividad y la competitividad.
  • Si se reestima a la baja el amplio Output Gap (OG) o se aprecian señales de estancamiento secular, la recuperación cíclica tendrá un recorrido menor.

El ajuste fiscal por delante, de 5,4 p.p. del PIB, sigue siendo extraordinario. El PE lo fía demasiado a la recuperación del componente cíclico y la contención del gasto

  • El PE sigue la regla del “0-0-0”: casi equilibrio nominal, estructural y OG cerrado en 2018.
  • Los ingresos apenas aumentarán 0,3 puntos; los gastos caerán en 5,1 puntos, el impacto cíclico sobre los estabilizadores automáticos, el mayor efecto de la regla de gasto y las propias medidas discrecionales del gobierno, más centradas en el gasto.
  • La senda de contención del gasto es muy exigente y probablemente se incumpla. Una parte de la desviación se compensará con los ingresos, que presentan riesgos al alza.
  • Los retos fiscales persisten y se necesitarán medidas y/o reformas adicionales. La deuda rebasará el 100% y llevará muchos años reducirla a niveles razonables. Este foco de vulnerabilidad es extremadamente importante y debe recibir mayor atención.

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