• La recuperación en la eurozona prosigue, mostrando una estabilidad y resistencia notables. El optimismo actual ha llevado a elevar significativamente la previsión de crecimiento para 2017 en las principales economías del área. El PIB en la eurozona crecerá un 2,1-2,2% en 2017, medio punto más de lo que se esperaba a principios de año, pero se suavizará hasta el 1,8-1,9% en 2018 con el output gap por fin cerrado. Pero la dinámica recuperación cíclica sigue lastrada por factores como la falta de reformas de calado o la pobre evolución de la demografía y la productividad.
  • La inflación continúa persistentemente baja. Los datos (IPC, deflactores o swaps) y previsiones indican que la inflación seguirá plana y por debajo del objetivo, empujada por los precios energéticos pero no por los precios y salarios domésticos o el tipo de cambio, que se ha apreciado notablemente. Así pues, sigue sin apreciarse un impacto nítido del estímulo monetario sobre la inflación.
  • La mejora financiera prosigue, pero a menor ritmo. Los tipos de interés siguen contenidos, la demanda y oferta de crédito crecen y la fragmentación cae. Pero la mejora de las condiciones financieras sigue dependiendo de la política ultraexpansiva. Asimismo, la deuda en algunos países sigue siendo elevada y persisten problemas de solvencia bancaria todavía por encauzar.
  • El BCE ha seguido perfilando la retirada del estímulo (tapering). El 2016 cerró con el anuncio de menores compras desde abr-17 y una primera fecha de clausura del QE en dic-17. Draghi se ha pasado el año resistiendo la presión sobre la base de la distensión existente en el mercado laboral, la apreciación cambiaria o la necesidad de mantener el rumbo y ser paciente, toda vez que la reacción de los precios no se ha producido. Hasta este mes, el anuncio más importante se produjo en ene-17, cuando el gobernador reforzó la comunicación a futuro (forward guidance) al perfilar los 4 criterios que seguirá el BCE para interpretar el mandato de estabilidad de precios: será necesaria una tendencia de inflación duradera, autosostenible, manifiestada a medio plazo y para toda la eurozona.
  • En la reunión del 26-oct, se alargaron las compras hasta sep-18 rebajando el importe a 30.000 millones al mes, siguiendo así una estrategia “lower for longer”. Draghi lo llamó “downsize” en lugar de “tapering”, indicando que no estamos aún ante una salida del QE.
  • Es bastante probable que las compras se prolonguen hasta 2019 con menores importes. Primero se anunciaría la paralización de las compras, después la de las reinversiones de los bonos que venzan y, por último, la normalización de los tipos de interés, ya en 2020 o incluso más tarde. Este escenario se basa en la falta de reacción de los precios y las previsiones, la secuencia que implica el forward guidance y que el QE es un programa abierto sin fecha de terminación.
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