• La recuperación económica prosigue y 2016 registrará nuevamente un crecimiento robusto, del 3,1%. Con una composición similar a 2015, el crecimiento ha vuelto a superar las expectativas.
  • Pero la expansión se prevé menos dinámica en 2017. El crecimiento rondará el 2,2%, reflejando una suavización de la demanda interna de ocho décimas. El consumo privado crecerá todavía por encima del PIB, un 2,4% (un punto menos), la inversión un 3,7% (0,7 puntos menos) y el consumo público un 0,7%, tres décimas menos. Parte de la desaceleración se filtrará a las importaciones y, en conjunto, la demanda externa neta registrará una contribución nula al crecimiento, similar a la registrada este año.
  • La ralentización esperada en 2017 se sustenta en un cuadro de riesgos sesgado a la baja. A favor del crecimiento pesarán algunos factores que ya han favorecido la recuperación este año, como una relajación adicional de las condiciones financieras o el dinamismo inercial del empleo y la confianza. Además, el previsible inicio de legislatura podría acabar con una de las fuentes de incertidumbre del presente ejercicio.
  • En contra del crecimiento emergerán nuevos factores. La política fiscal pasará a ser neutral, el comercio y el turismo se enfriarán y la renta real se estancará con el repunte de la inflación, provocado por la corrección alcista de los precios energéticos. No pueden descartarse nuevos focos de incertidumbre doméstica por el desarrollo de una legislatura inestable y poco reformista ni tampoco el anuncio de una hoja de ruta encaminada a diseñar la salida y normalización gradual de la política monetaria expansiva del BCE.
  • La desaceleración ya se habría empezado a manifestar de forma incipiente en el tercer trimestre. Por el lado de la oferta en los servicios y por el lado de la demanda en las exportaciones. La afiliación parece haber aguantado, pero es necesario esperar a la EPA para calibrar el grado y suavización de la actividad.
  • El frente financiero continúa deparando noticias positivas. El desendeudamiento privado continúa y sigue conviviendo con incrementos de flujos nuevos de crédito minorista. Los tipos de interés del crédito y la deuda, la morosidad y la fragmentación financiera siguen a la baja. La colosal deuda externa neta empieza a corregirse, los precios empiezan a repuntar, los depósitos vuelven a crecer y el tipo de cambio se ha estabilizado.
  • El flagrante incumplimiento fiscal de 2015, al calor del ciclo electoral, dará paso al cumplimiento este año, gracias a que las metas se han relajado en dos ocasiones. Pero los ajustes activados desde la interinidad serán insuficientes para alcanzar el objetivo el próximo año. Serán necesarias nuevas medidas, sobre todo en la Seguridad Social, y no bastará con moderar de expansivo a neutral el tono de la política fiscal.
  • El desafío de la productividad y la competitividad está volviendo a olvidarse. La dolorosa devaluación interna sólo ha restaurado parcialmente el desalineamiento frente a sus socios y parece que España ha empezado a desandar el camino desde el inicio de la recuperación. El mayor reto persiste en la  Productividad Total de los Factores, que sigue estancada y sólo podrá elevarse con reformas de calado. Sin un impulso de la PTF, y dadas las pobres perspectivas demográficas, el crecimiento potencial se situará en las próximas décadas en niveles muy reducidos.

 

Últimas publicaciones

Volver