• La recuperación económica prosigue y 2016 registrará nuevamente un crecimiento robusto. La composición del crecimiento será similar y se sustentará en los mismos pilares que en 2015.
  • Pero la expansión se prevé menos dinámica. El crecimiento rondará el 2,6%, reflejando una suavización de la demanda interna y en especial del consumo público. El consumo privado volverá a crecer con fuerza, parte de la cual se filtrará a las importaciones. Por ello, la demanda externa volverá a registrar una contribución negativa al crecimiento, de unas cuatro décimas.
  • Los riesgos a la baja dominan, lo que podría acentuar la desaceleración. Los focos de inestabilidad y turbulencias externas, económicas y financieras,  podrían lastrar la recuperación. A ello se suma el impacto adverso del impasse político doméstico, que por ahora parece acotado. El refuerzo expansivo de la política monetaria tenderá a compensar estos factores negativos, pero podría no alcanzar a contrarrestarlos del todo.
  • Los primeros datos de 2016, por el lado de la oferta, muestran señales mixtas. Indican que la industria se habría desacelerado, y los servicios en menor medida, mientras la construcción habría continuado su errático e inestable proceso de afianzamiento de la recuperación. Por el lado de la demanda, la desaceleración del último trimestre se habría agravado este inicio de año. La confianza y el consumo han moderado su ritmo de expansión, aunque podría ser temporal.
  • La creación de empleo también se ha suavizado. Este año podría crecer un 2,5% (unas 420.000 personas), medio punto menos que el año pasado. Será complementada por una tendencia débil de los salarios que, por fortuna, siguen creciendo en términos reales por la fuerte caída de los precios.
  • El frente financiero registra tres noticias positivas: el desapalancamiento privado continúa y la morosidad y los tipos de interés del crédito siguen descendiendo. Y varias negativas: el repunte de la prima de riesgo, la caída de los flujos de crédito nuevo, el deterioro de los saldos de la cuenta financiera privada y el correlativo alza del saldo del Banco de España frente al Eurosistema.
  • Las metas fiscales se han incumplido en 2015 y existen razones para esperar un desfase aún mayor este año. El objetivo podría haberse cumplido sin demasiadas dificultades gracias a distintos factores positivos, pero el gobierno se inclinó por el electoralismo presupuestario, tornando la posición de política fiscal de restrictiva o neutral a levemente expansiva.
  • En 2016 seguirá creciendo la productividad y mejorando la competitividad. España ha restaurado por fin su divergencia relativa frente a la eurozona tras años de doloroso ajuste, y se han registrado asimismo sendas depreciaciones de los tipos de cambio efectivos. Sin embargo, la Productividad Total de los Factores sigue estancada y supone un desafío de primera magnitud.

 

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