•      La economía española sigue mostrando resistencia y velocidad pese a la desaceleración en Europa. El PIB crece un 3%, sin tensión de precios, con mejoras de competitividad y un superávit exterior estable. Tanto la demanda interna como la externa muestran una aportación positiva al crecimiento interanual.

 

Las ópticas del gasto y la oferta muestran cambios en el último trimestre. El consumo privado resiste mientras que el público, la inversión en bienes de equipo, exportaciones e importaciones se suavizan. Los servicios aguantan pero la industria cae con fuerza tras años de dinamismo. En paralelo, la inversión en construcción y el valor añadido del sector crecen a la mayor velocidad en 18 años.   

 

Sigue restaurándose la pérdida acumulada de competitividad. Los CLU nominales siguen estables y los CLU reales cayendo. Además, el deflactor sigue contenido, la productividad por hora sigue al alza con fuerza y la masa salarial ha acelerado su crecimiento. Sin embargo, la productividad por trabajador sigue casi estancada y el empleo suaviza su incremento. Mientras, el fuerte dinamismo de los impuestos netos –incluso con una cierta moderación interanual del consumo público- sigue sin embargo lejos de garantizar el cumplimiento del objetivo de déficit.

 

El balance de riesgos apunta a la baja, esperándose que la tendencia de desaceleración de la economía se acentúe en los próximos trimestres. El cuadro de incertidumbres externas e internas ha empeorado significativamente en las últimas semanas, siendo difícil que la economía española pueda sortearlas limpia y exitosamente.  

 

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