• Los malos datos de marzo de exportaciones e importaciones hacen tropezar la evolución en el primer trimestre. Los riesgos siguen apuntando a la baja en el entorno exterior y los vientos de cola siguen desvaneciéndose paulatinamente, aunque parte de los malos datos de marzo también se deben al menor número de días hábiles este año por la Semana Santa.
  • En el 1T16 las exportaciones nominales se congelan (0,2% interanual), lejos del 4,3% en 2015. El dato es solo levemente mejor (1,2%) al excluir las energéticas. Además, también se han mantenido congeladas en tasa trimestral.
  • Las importaciones caen un 0,7% tras más de dos años de ascenso continuado. Esta corrección no cuestiona la tracción de la demanda interna, si bien su expansión habría sido algo más moderada. Esta caída es benigna porque se debe al desplome de los precios (-4,8%). Así, en términos reales, las compras externas siguieron creciendo un 4,6% y, si excluimos las energéticas, un 5,9% entre enero y marzo.
  • El déficit acumulado a doce meses continúa anclado en la cota del último año: 2,2% del PIB en términos nominales. Pero en términos reales sigue agravándose hasta el 3,4% del PIB, el peor dato en cuatro años. Ello implica que la rebaja del petróleo está compensando el deterioro del saldo no energético, pero que excluyendo la energía y sus bajos precios, el desbalance es crecientemente visible y debería constituir una preocupación.

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