• Las exportaciones nominales, en abril y mayo, mantienen el dinamismo interanual del primer trimestre mientras las importaciones se aceleran. En términos reales, las primeras caen y las segundas crecen aún con cierto vigor.
  • Como en los últimos meses, las ventas al exterior crecen más que las compras en términos nominales pero menos en términos reales. Ello se relaciona con el colapso de los precios de la energía, que coyunturalmente están rebajando el déficit comercial nominal pero aumentando el real, sembrando dudas sobre la sostenibilidad y recorrido de la corrección del desbalance externo una vez se diluyan los efectos del euro depreciado y el crudo barato.
  • El déficit comercial sigue sin mejorar pese a las rebajas del tipo de cambio y el petróleo en el acumulado a doce meses: persiste en el 2,2% del PIB (nominal) y el 2,7% (real).
  • Como en los últimos meses, se moderan los déficits energético y externo a la eurozona, y empeoran en similar cuantía los superávits no energético y frente a nuestros socios.
  • La falta de mejora de los saldos agregados parece deberse a distintos factores. El ahorro en la factura energética es inferior al esperado; la rebaja del euro compite con depreciaciones paralelas de nuestros socios comerciales; la desaceleración de emergentes está trabando su demanda de nuestras exportaciones; y la recuperación de la economía española está conllevando una relevante (aunque decreciente) transmisión hacia las importaciones. Hacia adelante, el efecto del tipo de cambio tenderá a diluirse en tasa interanual antes que el precio del crudo, sin que pueda garantizarse que, para entonces, la recuperación de la demanda externa se haya afianzado.

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